Vinos y el plato navideño venezolano. El dilema de la ensalada de gallina

El año pasado, por primer vez, probé una arepa rellena con ensalada de gallina. Era 25 de diciembre y la ensalada era, por supuesto de la cena de Nochebuena.

Fue una revelación: la ensalada de gallina, aparte de ser un contorno sabroso, tenía esa utilidad adicional. Dicho esto, para mí la ensalada de gallina tiene un solo problema: servirla junto con el plato navideño venezolano si se va a beber vino.

Aunque se ha escrito mucho sobre la complejidad de sabores de la hallaca, la realidad es que siempre, al unirla al graso relleno y la masa dulce del pan de jamón y la salsa oscura del pernil uno puede encontrar un punto medio al momento de armonizarlos.

A veces pienso en tempranillo o syrah por la especias, otras en malbec con algo de madera por su carácter goloso, tal vez algún merlot pero siempre puedo dar con algo para esos tres componentes.

El problema es la ensalada de gallina. Podría explicar varios de los experimentos a los que me he dedicado a lo largo de los años, que pasan por algún pinot noir, un espumoso rosé o un chardonnay cargado de madera, pero la realidad es como ninguno funcionó tiene poco sentido enumerar estas aventuras.

El secreto para resolver el dilema

Así que compartiré mi secreto, casi diría innegociable para disfrutar vinos y el plato navideño y no es otro que servir la ensalada de gallina sola como una entrada. Cuando lo hago de esta manera se abren las posibilidades.

Si esa una ensalada muy simple, busco básicamente compensar el carácter untuoso del aderezo con sauvignon blanc. Si le colocaron trocitos de manzana pienso en un cava o en un espumoso elaborado con chardonnay.

Si por alguna razón hay un desbalance dulce por exceso de zanahoria me inclino por un vino de una acidez elevada. Si el pollo o gallina tiene un sabor predominante, un chardonnay con algún paso por madera.

Las primeras veces, no lo niego, resultaba extraño. En casa no lo entendían. Pero la realidad es que funciona y no altera el disfrute del plato navideño pero cómo potencia y facilita servir vinos. Sale la ensalada y pensamos tranquilamente en el tinto y realmente, entre copas y bocados, nadie extraña la ensalada.

 

Artículo de  Jesús Nieves Montero

Foto original de http://www.notiactual.com