Vinos en disfrute y aprendizaje: sauvignon blanc

 

Artículo tomado de: www.adrianagibbs.com

 

Inicio una serie que se propone como un paseo por algunas de las uvas blancas y tintas que todo aficionado del vino debe conocer. Creo firmemente que avanzar en el aprendizaje de vinos no se puede en soledad. Es fundamental el intercambio de apreciaciones en cata: escuchar al otro y contrastar con las propias apreciaciones respetando las diferencias. Esta es una de las premisas de la serie #AprenderEnDisfrute.

Debuto con sauvignon blanc. Su lugar de origen europeo es el valle del Loira, en Francia; el sancerre y el pouilly-fumé son famosos del Loira. También es una variedad importante en Burdeos y se encuentra, asimismo, en otras partes de Europa: hay sauvignon blanc rebosantes de aromas en España, especialmente en Rueda. Países del Nuevo Mundo han recibido bien a esta uva. Se da mejor en climas templados; “si hace demasiado frío, da aromas poco agradables de verdor. Si hace demasiado calor, sus frutos se engalanan de exotismo hasta volverse empalagosos”, precisa Robinson.

Es una de las cepas más expresivas en copa. “Proporciona al vino aromas refrescantes y vivos de cítricos, y de hierbas verdes que evocan la primavera y la alegría de vivir. Con la ayuda del viticultor y de un buen terruño, puede enriquecerse con aromas de ahumados y minerales. En boca es tan elegante como en nariz”, escribe Clarke.

Dos sauvignon blanc en cata

Buena parte de los sauvignon blanc son para beberlos jóvenes. Si se trata de estos vinos blancos, varios autores -Robinson, Clarke Peñín y Dominé entre otros- coinciden en esta recomendación: adquirir los de la más reciente añada. Y he aquí una de las maravillas que tiene el vino: no cesa de sorprender, en el vino no hay verdades absolutas. Un sauvignon blanc 2013, por ejemplo, bien guardado, puede mostrar el encanto de la madurez. Esto advertimos en una cata a ciegas de dos sauvignon blanc del Nuevo Mundo: de Chile catamos Los Vascos Sauvignon Blanc 2013 y de Nueva Zelanda el Framingham Sauvignon Blanc 2013.

 

El sauvignon blanc de Los Vascos viene del valle chileno de Casablanca, región fría apropiada para los vinos blancos. La bodega, además, está manejada desde 1988 por Domaines Barons de Rothschild-Lafite. Ellos lo dicen: “hacemos vinos de raíces chilenas con alma francesa”. A la vista es de amarillo limón con reflejos dorados, en nariz sigue siendo expresivo con notas más tropicales que cítricas; en boca tiene una balanceada acidez. Es un sauvignon blanc para llevar a la mesa y esto quedó refrendado en el restaurante Hajillo’s en el que se ensayó junto con “Vuelve a la vida” y “Maíz en cachapa con tres quesos frescos”, platos preparados por la chef Mercedes Oropeza.

 

El sauvignon blanc de Framingham viene de Marlborough. Este blanco también mostró el encanto de un vino blanco de la madurez y regaló notas minerales tanto en nariz como en boca. Es un sauvignon blanc que permite conocer otras expresiones de esta uva.

Estos dos sauvignon blanc me llevaron a recordar este consejo: “un buen catador hace inferencias, comparaciones, deducciones que después somete a verificación por ensayo y error. Anota, revisa y agota uno tras uno sus cuadernos de cata”. Hacer de la navegación sensorial un estilo de vida que, como tal, no se agota en la copa. Puede sumar lecturas, historia, geografía. Es posible, aún en estos tiempos, si se emprende en compañía. Es la invitación.