Parrilla y vino: de los carbones al postre

La parrilla, sobre todo en ocasiones como el Día del Padre, más que una simple comida es un ritual y aunque algunos prefieren destilados y cervezas, para los amantes del vino no hay dudas: una buena copa es la mejor compañía y por eso hice este ejercicio.

Carbones.

Una buena brasa y, por lo tanto, una buena parrilla comienza aquí. No me gusta usar aceleradores, al final parte del gusto de la parrilla es que requiere paciencia. Para este momento me parece perfecto un carmenere porque servirá para conversar y abrir el apetito y poner a punto todo. Unas copa de carmenere mientras se conversa y se acomodan los embutidos, se saca la carne para que esté a temperatura ambiente, se preparan tablas y cuchillos, se va removiendo los carbones para tener brasa pareja e incluso se prepara la ensalada para acompañar es un comienzo perfecto para estos 45 minutos aproximadamente que requiere el proceso.

Parrilla.

Un Rioja Crianza es una elección que me gusta mucho porque me permite disfrutar desde cortes de grasa casi dulzona como una punta trasera a los cortes de sabor más profundo como el asado de tira; igual en los embutidos, desde el chorizo crudo hasta la morcilla incluso con un leve toque de picante. Las notas de café y fruta roja del tempranillo junto con sus matices ahumados por el paso por barrica tienen el perfil necesario para ir llevando toda la parrilla no sólo en sabor sino incluso en aromas, así que la única previsión es calcular siempre por encima de lo que habitualmente estimas por persona porque la gente va a querer repetir. Además, si en lugar de hacer una ensalada en frío prefieres hacer tus vegetales a la parrilla, un rioja se entenderá muy bien con la berenjena y los champiñones a la brasa.

Postre.

Después de un festín carnívoro: ¿hay espacio para el postre? Realmente es una pregunta retórica porque ese toque dulce no puede faltar. Lo único es que no me gusta necesariamente una torta o pastel sino más bien seguir jugando con la brasa, así que pienso en rebanadas de piña al grill. La piña habitualmente la macero desde la noche anterior con ron, azúcar y canela, y la escurro antes de llevara a las brasas (recuerda dejar un espacio de la superficie de la parrillera sin usar para que no tengas que lavarla sobre la marcha). ¿Qué me viene a la mente con este cierre? ¡Porto blanco! El encuentro entre los dulces y ácidos es simplemente delicioso. Por cierto, si quieres más bien porto ruby, puedes macerar fresas en ron, vinagre balsámico y azúcar y colocarlas en forma de pincho a la brasa, es otro postre perfecto de parrilla.

Artículo de Jesús Nieves Montero

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