¿Panettone y vino? ¡Por qué no!

La respuesta corta es que se trata de una pregunta retórica, puede ser una combinación deliciosa. La respuesta más elaborada nos lleva a un recorrido por las claves de sabopres y aromas del panettone que nos lleva a los descorches más apropiados.

Lo que se percibe en un panettone es una serie de deliciosas capas de sensaciones que parten de su propia elaboración. Primero están las notas de levadura, ya que casi siempre esta creación italiana parte de masa madre.

Después están los aromas a cítricos, un verdadero perfume que se nos hace seductoramente familiar. Después están las frutas confitadas, los frutos secos y en algunas versiones incluso chocolate para completar el cuadro. ¡Y pensar que sólo hablamos de sus aromas! En boca el dulzor es moderado y complementa a los detalles cítricos, mientras que su textura que parece deshilacharse con cada mordisco pide un líquido para entregarse al siguiente bocado

¿Pan dulce? Todo parece apuntar a un vino dulce pero ese mosaico de perfumes y sabores habla de otra cosa que sólo se consigue en las burbujas. Un copa de buen cava o una copa de champagne pueden agregar al conjunto del panettone la acidez que necesita, mientras la burbuja juega sutilmente con la masa y hay ese feliz encuentro en los aromas de levadura.

Desde comienzos de diciembre hasta el Día de Reyes, la combinación de panettone y una copa de burbujas será siempre una forma sencilla y exquisita de celebrar con nuestros seres queridos.

Artículo de Jesús Nieves Montero