Mitos y verdades del calimocho: no lo inventaron los vascos

Articulo de Pablo Cantó

Foto de Luis Sevillano

El calimocho, la célebre mezcla de tinto y cola, es conocido en todo el globo. Se consume –aunque con otros nombres– en multitud de países y a sus bondades (o maldades) han cantado desde artistas españoles como Pablo Carbonell o La Otxoa a internacionales como la cantante rockabilly estadounidense Eilen Jewell. Incluso cuenta con críticas positivas en el New York Times, como ya recogía El Comidista. Ahora cuenta incluso con su propia ruta gastrónomica para reivindicarse: la I Ruta del Calimocho en Logroño, que tendrá lugar del 9 al 26 de junio.

A pesar de su fama, existe cierto misterio que todavía la rodea: ¿es cierto que tiene origen vasco? ¿Y que su nombre es propiedad de la marca Coca Cola? Respondemos a estas preguntas y a otros mitos alrededor del calimocho.

1. La mezcla de vino y cola es un invento vasco: mito

A pesar de que el término kalimotxo sí es un invento vasco, los propios creadores de la palabra explican que ya conocían la mezcla de vino y refresco de cola antes de que ellos la rebautizaran: el libro El invento del kalimotxo y anécdotas de las fiestas, editado por Antzarrak, la cuadrilla a la que se le atribuye la palabra, explica que “alguno, con gran autoridad, comentó que esta mezcla no era ninguna novedad y que se llamaba Rioja libre, aclarando que era una bebida muy minoritaria, sólo de señoritos de Bilbao y particularmente de agentes de cambio y bolsa”. Acuñaron el término durante las fiestas de 1973 del Puerto Viejo de Algorta.

Los señoritos de Bilbao tampoco fueron sus creadores. En el libro Por Dios, por el país y por la Coca Cola: la historia definitiva del gran refresco americano y la empresa que lo creó, su autor explica que, en los primeros años del s. XX, “los inmigrantes italianos descubrieron que mezclando la Coca Cola con su vino chianti podían beber toda la noche, tardando mucho en emborracharse y manteniéndose alerta por la cafeína”. Y seguro que a alguien se le habría ocurrido antes.

2. Coca Cola tiene la marca kalimotxo registrada: verdad

Durante muchos años la entrada kalimotxo de Wikipedia incluía la siguiente información: “La empresa Coca Cola posee kalimotxo como marca registrada a nivel local. No comercializa la bebida como tal, pero sí suele distribuir cachis para consumo de la mezcla en fiestas populares con su logotipo y la palabra kalimotxo”. Así lo recoge el blog Strambotic, que todavía conserva la definición, o una publicación en el agregador de noticias Menéame.

La información fue borrada, pero no por falsa: según los datos de EUIPO, la oficina de propiedad intelectual de la Unión Europea, El nombre kalimotxo fue registrado en 1996 por la empresa Intervención Financiera Comercial S.A, absorbida en 2014 por Norinvest Iberia S.L. que pertenece a Coca Cola Iberian Partners S.A.

Ni en EUIPO ni en su homólogo español, la Oficina Española de Patentes y Marcas, está registrada la marca calimocho. Sin embargo, sí lo está calimocho.com. Fue registrada en junio de 2015.

3. Calimocho está recogida en la RAE: verdad

La XXII Edición del diccionario de la Real Academia Española, editada en 2001, introdujo el término calimocho. Su definición es la siguiente: “bebida que consiste en una mezcla de vino tinto y refresco de cola”. En ediciones posteriores la definición se ha mantenido, todavía sin hacer referencia a kalimotxo, la palabra de donde proviene.

4. Kalimotxo proviene de Kalimero: verdad

El culpable de que al tinto con cola se le conozca hoy en España como calimocho era un joven apodado Kalimero, como el célebre pollito, pero con K. En el libro escrito por los Antzarrak explican así el origen del nombre:

En ese momento, apareció un chico de Erandio, al que algunos conocíamos, y alguien le llamó por su apodo, “Kalimero”. Mecánicamente y bastante aburridos por el esfuerzo ya realizado, empezaron a conjugar su nombre. Uno indicó que la persona en cuestión era bastante fea y otro dijo que en euskara “feo” se decía “motxo”. Un tercero, más docto, empezó a pontificar que ello no era cierto en todo el País Vasco y que en algunas zonas significaba lo contrario. Mientras, la mayoría, sin hacerle caso conjugaba febrilmente el apodo y, tras muchos intentos, surgió una palabra sin significado, Kalimotxo que, reiteradamente repetida, gustaba.

Aunque la procedencia de kali- parece clara, algunos miembros de Antzarrak disienten sobre el origen del -motxo: en entrevistas posteriores a la publicación de El invento del kalimotxo, algunos de los miembros de la cuadrilla Antzarrak han explicado (en No es país para sosos o Un plan para Getxo, ambos de la EITB) que en la cuadrilla también había un miembro apodado Morotxo, y que kalimotxo es una fusión entre kalimero y motxo.

5. Cuanto peor es el vino, mejor: mito

Como todo, cuanto mejor es la materia prima, mejor saldrá. “Lo del vino picado es una anécdota pasada”, explicaba uno de los miembros de la cuadrilla Antzarrak en la televisión vasca Eitb, “para hacer un buen calimocho hace falta un buen vino”. También los organizadores de la I Ruta del Calimocho de La Rioja defienden esta idea: “Cuanto mejor sea el vino, mejor será el calimocho, al igual que el mejor gin-tonic se hace con la mejor ginebra”, explicó el presidente de la asociación hostelera regional, Francisco Martínez-Bergés, en la presentación del evento, en declaraciones recogidas por El Comercio.

6. Existe comercializado: verdad

Actualmente, una empresa americana comercializa Motxo, un calimocho de cuidada presentación en envase de cristal. En la descripción de su página de Facebook, la empresa describe su producto como “una mezcla de vino tinto y nuestra cola especiada, inspirado en el aclamado kalimotxo, vino con Coca Cola tradicional del País Vasco, España”.

Antes, ha habido otros intentos en España: en 2010, la marca Kukuxumusu lanzó Kulumutxu, un calimocho de diseño propio, con motivo de las fiestas de los sanfermines. En 2011 también lo comercializó la cadena de supermercados Lidl con el nombre de Calimocho. Y existe un Kalimocho JT, cuyo lema era “la bebida de la movida”. La distribuía una compañía asturiana.

Fuente: https://verne.elpais.com