Mi mamá y el vino

Lo que aprendí de mi mamá sobre el disfrute del vino

Mi mamá no tiene mayor interés por el vino que no sea disfrutarlo y esa es precisamente una de las lecciones más importantes que he recibido: mi pasión por el vino no debe interponerse en el disfrute del buen comer y el buen beber con quienes no tengan ese mismo interés, sobre todo cuando es mi madre, con quien comparto un alto número de descorches.

Mamá sabe lo que no le gusta y he también aprendido a valorar lo que esto significa. Los cabernet del sur más a la antigua, con demasiada ciruela negra y muy secos, la han llevado a generalizar que “no le gustan los cabernet”. De vez en cuando le descorcho un cabernet argentino o de regiones chilenas como Colchagua, se lo doy a probar sin dejarle ver la botella y siempre es divertido verla sorprenderse de que sea un cabernet el vino que tanto le gustó.

Mamá dice que le gustan los carmenere y  yo creo que ha tenido suerte de que le he filtrado los malos ejemplares que han caído en mis manos y ha probado solo los mejores. Dice que le gustan los malbec aunque se refiere a un estilo específico  de fruta con máximo seis meses de madera.

Mamá  se lamenta de que “no tomamos suficientes vinos blancos” pero no considera que en las elección de la proteína de los almuerzos cuando ocurren los descorches, ella misma elige opciones que hacen inviables los blancos. Pero, como se repite ahora en redes sociales, ella no está lista para esa conversación.

Mi mamá nunca ha entendido las puntuaciones y eso me alegra: nadie la va a hacer pagar de más por una botella que ostente 90 o más puntos: puede que no tome en cuenta todos los elementos, pero suele tener un instinto certero para detectar buenas opciones en relación calidad/precio.

Y aunque los detalles más específicos suelen escapársele, de vez en cuando mamá sorprende con el descubrimiento de un matiz que recuerda de algún descorche en alguno de sus viajes a Europa o un vino que efectivamente hemos probado juntos.

Y al final me doy cuenta que algo que siempre he dado por cierto: todo se trata del disfrute; el resto es conjunto de conocimientos y tecnicismos que sólo nos importan a algunos apasionados. Y, sí, me siento afortunado de que sea algo que aprenda, como tantas otras cosas, gracias a mi madre.

Artículo de Jesús Nieves Montero

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