Las lentejas de Año Nuevo y el vino

 

Ya han cenado, han brindado pero todavía queda una tradición que parece un exceso pero que realmente le pone un sabor diferente a la celebración: las lentejas, esos granos que como toda cocción a fuego lento va concentrando sus sabores mientras el fuego más que calentar parece velar porque todos los ingredientes encajen.

Cocinadas primero en agua, incluso sin sal para evitar que ésta corte la cocción, luego se suele preparar un sofrito que puede variar en ingredientes pero en la mayoría de los casos incluye el dulzor de la zanahoria y el carácter graso y especiado del chorizo que se agrega por unos minutos para crear el gusto final.

Servidas muy calientes como una invocación a la abundancia, las lentejas suelen sugerir la necesidad de una copa de vino para acompañarlas. Una primera opción es el tinto y si el chorizo es español hay poco que pensar: uno de Rioja o uno de Ribera del Duero son alternativas naturales, con las frutas rojas y oscuras y la acidez acompañando la untuosidad del plato. Por esto, puede ser buena idea acompañar el plato de la cena con este vino para luego conservar un poco para las lentejas.

Pero, ¿son los tintos la única opción? ¡No! Uno de los grandes placeres que debes descubrir si no lo has hecho es el disfrute de los granos con vino blanco, en particular chardonnay con barrica. La vainilla y la manzana verde contrastan a la perfección con las lentejas y te sirven para recibir el año con el espíritu aventurero que todo amante del vino debería tener.

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