La barrica y su aporte al mundo del vino

Por

 Ana María Mieres

Artículo tomado de: www.cocinayvino.com

 

Conocemos por barrica un recipiente de madera, con capacidad aproximada de 220 a 300 litros, empleada antiguamente para transportar vino y otros productos. En la actualidad se usa para la crianza del vino, ya que le aporta textura, aroma y fineza.

La elección del tamaño de la barrica dependerá del tipo de crianza que se le quiera dar al vino. Mientras más grande, mayor cantidad de vino y menor intercambio de este con la madera. Por el contrario, mientras más pequeña, mayor superficie de contacto se le confiere al vino, por lo cual se afinará mejor.

Tipos de madera

Las conocidas son las de roble americano y las de roble francés, aunque también las hay de pino.

– Roble francés: La madera es suave, fácil de moldear y tostar. Se cree que aporta mayor tanicidad y aromas a frutos secos, miel, tabaco y especias.

– Roble americano: Más resistente y duro que el roble francés, por lo que confiere sus características al vino rápidamente. Aromas intensos, dulzones y taninos delicados son las características que obtienen los vinos afinados en este tipo de roble.

Curiosidades de la barrica

La vida útil de una barrica va a depender de cada bodega, generalmente se le da un período aproximado de entre tres y seis años, aunque hay casos especiales.

Caso Oporto
Originarios del valle del río Douro (el mismo Duero español). Son vinos fortificados y la técnica consiste en añadir brandy durante la fermentación, interrumpiendo así el proceso. De ahí resulta un vino con mayor contenido de alcohol (25 G.L.) y más dulce. Estos surgieron en el siglo XVI, cuando Inglaterra tuvo problemas políticos con Francia y comenzaron a comprar vino a Portugal. La única manera de que llegaran en buen estado, siendo llevados por mar, era fortificándolos con más alcohol. Se transportaban en barriles a través de los barcos Rabelo. Existen varias clasificaciones de Oporto, los que se afinan en botella y los que se hacen en barrica. Los Tawny se crían en barricas de madera por hasta 40 años.

Caso Jerez
Provenientes de Andalucía. Son fortificados, elaborados con las uvas Pedro Ximénez, Palomino y Moscatel. Una vez recolectadas, estas se pacifican y asolean durante varios días. Para el Jerez se realizan dos tipos de crianza, una oxidativa en “botas” de madera y otra biológica, en barricas, bajo el sistema de criaderas y solera. El vino pasa un mínimo dos años en estas barricas.

Las barricas que desechan las bodegas de Oporto y Jerez son revendidas a productores de whisky, para el añejamiento de este producto.