CHILE, Y LAS VIÑAS TESTIGOS DE LA HISTORIA: SANTA CAROLINA

Cuatro peguntas. Con esos interrogantes, quisimos ingresar al mundo fantástico de la Historia de Chile, integrado por un grupo de empresas que hace más de 150 años, prácticamente solo con intuición empresaria, ingresaron al mundo del vino que en aquel entonces refulgía alrededor de un símbolo: París. Santa Carolina excede largamente su cronología y la historia de la enología en el Nuevo Mundo. Para ello, en este verano ardiente del Hemisferio Sur entrevistamos al enólogo Andrés Caballero, responsable principal de la Viña Santa Carolina, integrante del Grupo Santa Carolina Wine Brands de la Familia Larrain. Estamos culminando con estos reportajes, el acercamiento que hemos hecho a la historia de Chile a través de sus viñedos, y la importancia que tienen actualmente, codeándose de igual a igual con los principales productores del Viejo Mundo. Estas son las cuatro preguntas y aquí están las cuatro respuestas que pretenden dejar testimonios de primera mano en esta primera etapa de divulgación, en nuestro programa “Chile: Grandes Vinos, de un Largo Viñedo”.

1) Santa Carolina es una de las empresas vitivinícolas herederas de aquellas pioneras constituidas antes del ataque de la filoxera a Europa, ¿Cómo evalúa usted señor Caballero la evolución de la empresa que dirige, manteniéndose en forma constante entre las primeras Viñas de Chile?

Respuesta Enólogo Andrés Caballero: Santa Carolina es una de las viñas más antiguas y tradicionales de Chile. Fue la primera en obtener un premio internacional, en 1889 en la Inauguración de la Torre Eiffel en París. La historia de Santa Carolina también siempre ha estado ligada a la innovación en búsqueda de calidad y excelencia. La innovación siempre ha sido el eje de la viña, lo cual nos ha obligado a mantenernos siempre en lugar importante dentro de la vitivinicultura chilena.

El Bloque Herencia es un fiel reflejo de esta innovación. Es un proyecto de rescate de material de viñedos antiguos prefiloxéricos, muchos de ellos provenientes de campos propios y con trazabilidad.

2) Usted como enólogo conoce perfectamente el papel que estas empresas pioneras jugaron para conjurar los efectos de la plaga de la filoxera, ¿No cree que Chile perdió en ese momento la oportunidad única que le hubiera proyectado, más allá de auxiliar a Europa, en una fuerza económica de gravitación imponderable hoy en los negocios mundiales del vino?

Respuesta enólogo Andrés Caballero: La filoxera no fue inmediata en todo el mundo, al mismo tiempo, sino que fue de manera gradual. El ataque de esta plaga fue rotundo, fuerte y masivo, pero no fue a una velocidad abismante. Por lo tanto, le dio la oportunidad a aquellas personas que quisieron rescatar y mantener el material vitivinícola aislado.

Parte importante de la vitivinicultura es la tradición, como lo es Burdeos o la Borgoña. Sin esa tradición, los países del Nuevo Mundo no tendríamos la fuerza que tenemos hoy. Es complementario. Si se hubiera perdido la tradición del vino, hubiera sido muy difícil promocionar el vino chileno, ya que en esa época aún no se conocía Chile como país productor.

3) Tal vez pudiera ampliarnos su impresión sobre el hecho también de un manejo discrecional de la elite de gobierno al permitir compartir las estacas con Argentina de la Escuela Normal que dirigía Aimée Pouget en Santiago, y luego en Mendoza?

Respuesta enólogo Andrés Caballero: En esa época, Chile y Mendoza eran muy cercanos y tenían mucho intercambio, mucho más que hoy. En ese momento era más fácil el intercambio entre Chile y Mendoza, que de Mendoza al resto de Argentina. Entonces el intercambio era natural. En esa época no existía la restricción que existe hoy sobre temas comerciales. Además, las fronteras no eran tan estrictas ni los intercambios tan planificados.

4) ¿Confía su empresa en un relanzamiento del Carmenere como la uva representativa del territorio chileno?

Respuesta enólogo Andrés Caballero: Chile es mucho más que Carmenére. Esta cepa se adapta muy bien a nuestro clima, y es representativa de nuestro territorio debido a que acá fue su redescubrimiento. Pero Chile es más que sólo Carmenére. Tenemos muy buenos Cabernet, Sauvignon Blanc, Syrah, etc. Hay muchos países que se han hecho famosos por sus variedades: como Sauvignon Blanc en Nueva Zelanda, Syrah en Australia, el Malbec en Argentina. Pero Chile siempre ha tenido un mix muy completo. El Carmenére es más particular, porque es una variedad que no está en muchos países, pero eso no significa que sea lo único que representa a Chile. Es cosa de ver las estadísticas de ventas de Chile, donde el Cabernet Sauvignon es muy fuerte.

Finalmente sus Palabras o mensaje sobre lo que desea transmitir a la vitivinicultura del mundo.

Respuesta enólogo Andrés Caballero: Es muy importante lo que estamos haciendo en el Bloque Herencia. El mundo post filoxera y después de las Denominaciones de Origen, nos encasillaron y, en algunos casos, nos obligaron a elegir qué variedades plantar.

El Bloque Herencia, nos ha llevado a rescatar variedades y buscar diversidad. No solamente nos ha permitido descubrir variedades desconocidas, sino que también nos ha permitido encontrar más variedades de una misma cepa. Por ejemplo, hemos encontrado más de 15 Cabernet Sauvignon distintas, que no son clonales, sino que son inéditas. Creo que la cruzada de buscar estos pequeños espacios donde aún quedan viñedos con material prefiloxérico es muy importante. Esa diversidad es importante mantenerla y aprender a usarla.

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Santa Carolina: Una Historia de Siglos.

Santa Carolina está ligada a la Historia de Chile desde el año 1770. Entonces Don Silvestre Ochagavía ordena la construcción que Hoy administra Santa Carolina y que constituye un patrimonio histórico importante de Chile, enclavada en el centro de Santiago. Allí nace su nieto, que comandó el primitivo desarrollo de la Viña y tiene la visión de buscar enólogos franceses para mejorar la calidd de sus vinos. Esta disposición permitió la incorporación de uno de los primeros enólogos de ese país que llegó con ese objetivo a Chile. Traía el apellido Bachelet, para fundar así una nueva linea sucesoria de origen francés en la sociedad chilena. En 1889, durante la Exposición de París con motivo de la inauguración de la Torre Eiffel, la Viña logra un Primer Premio – el primero a nivel internacional ganado por una viña de Chile – a sus vinos. La marca Santa Carolina nace en 1875, en oportunidad en que la encabeza Don Nicolas Pereyra Cotapos, que bautiza así definitivamente a la Viña, en homenaje a su esposa, Carolina Iñiguez. Esa misma Casona que encabeza el asentamiento en Chile es declarada Monumento Nacional y recibe actualmente al turismo internacional canalizado en el rubro de Enoturismo. Allí se se muestran los objetos e instalaciones preservados para el recuerdo de un pasado en el que que comenzaba la exitosa gestión de las Bodegas de Chile. Viña Santa Carolina es parte de Santa Carolina Wine Brands, perteneciente al Grupo Agroindustrial Watt´s S.A., de la Familia Larrain.

 

Entrevista de Ricardo Brizuela

Artículo de http://www.diariodelvino.com

Fotos: http://www.santacarolina.cl