Armonías perfectas con vinos espumantes

Artículo tomado de: www.cocinayvino.com

 

 

Los vinos espumantes son la mejor opción para recibir a los comensales, tienen el equilibrio entre sequedad, burbujas y crema. Fríos sorprenden y abren el apetito, pero es importante seleccionar sus acompañantes y saber con qué armonizan.

Los espumosos maridan muy bien con la comida, bien sea un champán francés, un prosecco italiano o una cava española.

Armonías con espumantes

Frutos secos: cualquiera de los frutos secos combina bien. Pueden ser avellanas, almendras, maní, merey, pistachos, damascos turcos e higos, en realidad todos.

Quesos: principalmente los cremosos son los que se prestan más para el maridaje con vinos espumantes. Los que no deben faltar son los blandos y semiduros, como gouda y gruyere, o brie, mozzarella de búfala y quesos cremas en general.

Fiambres: jamón crudo, bresaola o lomito de cerdo es excelente para los espumantes. Servidos con pan fresco o tostadas de pan negro.

Pescados: es muy importante tener presente que nunca se debe mezclar con pescado de río, como el pacú o dorado. En cambio, con una corvina, un lenguado o unas trillas van perfecto. También se debe cuidar de no prepararlos con salsas muy pesadas.

Mariscos: camarones, caviar, calamares fritos y ostras van de maravilla con los espumantes, pero, al igual que con el pescado, no se deben cargar mucho de salsas. Con las ostras ocurre algo muy particular, ya que las temperaturas son casi iguales y la alianza es total, lo que genera un placer indescriptible.

Sushi: el sushi es ideal para cualquier tipo de espumante. La acidez de estos representa una opción inigualable cuando se trata de unir con el sabor del salmón, el atún o el lenguado.

Ensaladas: nada mejor que una buena ensalada con rúcula y radicchio, cubierta con parmesano, champiñones, aguacates y tomates cherry. Todo condimentado con aceite de oliva y unas gotas de aceto balsámico.

Postres helados, cremas y bombones: para el momento del postre es una buena elección. Con un helado de dulce de leche o una cheescake; en general, con cualquier postre a base de frutas, tales como tartas o crepes, y cualquiera con mantequilla o miel. También con galletas y ponqués.