Armonías entre vinos y donas!

El vino y las donas pueden no ser el maridaje más obvio, pero no hay razón para que dos de los mejores placeres en la tierra permanezcan separados. Y especialmente cuando, increíblemente van muy bien juntos!

Donas glaseadas con Chardonnay: La rosquilla glaseada, con sus toques subyacentes de vainilla y caramelo, combina perfectamente con los mismos sabores en el chardonnay

Dona de chocolate con Cabernet Sauvignon: En la vida, rara vez hay dos cosas más perfectas que el chocolate y el vino.

Dona de doble chocolate con Syrah: Bueno si… doble  chocolate y vino es más perfecto que chocolate y vino.

Dona glaseada de chocolate rellena de crema de vainilla: El Porto con su mayor contenido de alcohol y dulzura innegable se vuelve complejo por su acabado en madera. Este maridaje dona-porto hace que parte de la complejidad del vino  se desvanezca, dejándolo fácilmente bebible. Quizás demasiado fácil. ¡Ten cuidado con este par!

Dona con lluvia de azúcar en polvo y Sauvignon Blanc:  Este vino es bastante ácido. Al combinarlo con la dona se amortigua la acidez, mientras que resalta el acento cítrico del vino. No obstante la verdadera magia ocurre con la rosquilla. El vino atraviesa el azúcar en polvo que a veces puede abrumar la dona, permitiendo que la rosquilla brille.

Donas rellenas de mermelada y Rosé: El vino enmudece la dulzura azucarada de la dona, transformándola de un dulce para niños en un elegante brunch.

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