5 notas sobre el placer del aceite de oliva Classico

Tanto leer sobre el aceite de oliva Virgen Extra a veces nos hace olvidar sobre el Classico y su
versatilidad, por eso quiero compartir algunas notas sobre su disfrute diferenciado.


El espacio del Virgen Extra.

Basta oler y probar puro un poco de este tipo de aceite de oliva para entender su uso real: justo para terminar una comida o como un aderezo que no necesita ningún elemento adicional. He visto cómo una simple lechuga o un gazpacho se elevan a una dimensión superior con una pequeña cantidad de Virgen Extra. Así, puro, lejos del calor.

Vapores inútiles. Alguna vez, de prueba, he colocado unas gotas de Virgen Extra sobre una plancha caliente antes de una pechuga de pollo y ver evaporarse ese maravilloso aceite sólo para tener algo de lubricación sobre el metal es una experiencia casi dolorosa, simplemente este tipo de aceite no está hecho para eso.

La ocasión lo es todo.

En gastronomía hay derroches que no solo no tienen sentido sino que incluso impiden que disfrutemos el producto. Entonces, ¿quiero oliva para cocinar? Difícilmente falta una botella de Classico en la cocina porque esa mezcla de aceite de oliva refinado con Virgen Extra ofrece un equilibrio en el que conservo sabores y aromas de la aceituna pero con la textura apropiada para cocinar y la diferencia se siente.

Los productos son ellos y su circunstancia.

Sofreír cebolla y pimentón antes de armar unas fajitas o algo de ají dulce y cebolla antes de cocinar arroz o usar un poco de aceite Classico para dorar unas hamburguesas de cordero o un filete de pescado blanco es hacer que el aceite sea un ingrediente en sí mismo y aporte al sabor final del plato, y darle a cada aceite su lugar, su ocasión.

El momento perfecto.

Siempre tengo el Virgen Extra en la mesa, incluso un helado de chocolate puede agradecer unas gotas junto con sal marina, pero su momento perfecto es ése, cuando desencadena todo su potencial. El Classico está en la cocina, siempre a mano, cuando quiero que una receta pase de lo cotidiano a lo especial, a lo extraordinario.

Artículo de Jesús Nieves Montero

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