A, B, C ( y un poco más) del maridaje entre hamburguesas y vino

Un pequeño ejercicio personal para compartir nuestra visión sobre el sabroso encuentro entre estos dos grandes productos gastronómicos.

A: Aderezos.

Es casi increíble cómo los aderezos o salsas pueden complicar la elección del vino. Tal vez la mayonesa corriente sea la más llevadera pero la acidez de la mostaza y el dulzor y los ahumados de salsas como la ketchup o la BBQ nos recuerdan que el vino debe tener acidez suficiente pero que no compita con estos sabores.

B: Blanco.

¿En serio? ¿Hamburguesa y vino blanco? Sí se cuenta con un chardonnay con un leve paso por madera y la hamburguesa no tiene exceso de toppings, ésta puede ser una combinación ganadora. De hecho, el chardonnay va a acompañar no sólo la carne sino la untuosidad de los quesos fundidos que suelen usarse en estos casos.

C: Cabernet sauvignon.

Sí es de estilo moderno, sin tanta austeridad sino más bien con mucha fruta y sus toques de pimienta negra, un cabernet puede ser un comodín para las hamburguesas de sabores más intensos. Piensa en cebollas caramelizadas y tocineta.

D: Disco (o croqueta) de carne.

Es el corazón de la hamburguesa y nos hace pensar en los vinos adecuados tanto por su composición como por su forma de cocción. Habitualmente se descartan las carnes magras, de hecho se incorpora hasta un 30 o 40% de grasa para dar untuosidad y humedad a la carne, así sabemos que en general necesitamos vinos con buena acidez y algo de estructura.

Además, aparte de carne bovina pueden ser de cordero que suele tener más fuerza o de cortes inusuales como costilla de cerdo que pide vinos específicos como pinot noir. Sobre la cocción es claro que una hamburguesa a la brasa de carbón o madera tendrá un toque ahumado que no tiene la preparada a la plancha y eso hay que considerarlo, habitualmente seleccionando vinos con un paso más prolongado por barrica.

E: Elección.

Esta armonía es perfectamente posible porque cuando se tiene un sándwich que incorpora desde el carbohidrato del pan a la proteína animal de su centro pasando por los vegetales e ingredientes adicionales de sabores tan marcados como las cebollas caramelizadas, la tocineta o los champiñones, podemos concluir que hay pocas bebidas que puedan llevar todos los matices de este plato como un vino, siempre y cuando se elija bien.

Artículo de Jesús Nieves Montero

Foto tomada de https://www.pressdemocrat.com

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