5 formas de entrenar el olfato del amante del vino

Si tomamos en cuenta que está comprobado que alrededor del 80% de lo que vas a percibir en un vino proviene de tu sentido del olfato, tiene mucha lógica que te ocupes de entrenarlo y aquí tienes algunas recomendaciones para lo ejercites.

Compra Le Nez Du Vin.

Es probablemente la forma más directa ya que éste producto comprende decenas de pequeños frascos con esencias que se pueden encontrar comúnmente en los vinos, de forma que podrás salir de duda cuando hay un aroma que no identificas y con la ayuda del componente de Le Nez du Vin descubrirás que es regaliz o sotobosque por ejemplo. La gran desventaja es que es costoso pero, si te animas, incluso puedes comprar las cajas adicionales que incluyen los aromas que equivalen a defecto en los vinos y de los que siempre debes huir.

Visita mercados.

En particular la sección de frutas y verduras y la de los puestos de especias. Revisa con curiosidad los productos agrícolas, tanto los que conoces como los que no, compra de vez en cuando uno que no conoces. Además, aprende a distinguir la diferencia que hay de aromas según el tiempo de maduración: por ejemplo, compra un racimo de cambur o banana y registra el aroma al momento de comprarlo, luego deja algunos sin tocar y siente cómo el aroma cambia a medida que se maduran, sobremaduran o comienzan a descomponerse; luego inténtalo con otros productos. Otro ejercicio interesante es que distingas en el caso de las hierbas aromáticas sus diferencias de aroma cuando son frescas y cuando son secas.

Visita puestos de flores.

Y acércate con curiosidad y sin temor a preguntar al encargado los nombres de las flores. Acércate a ellas, huélelas y trata de grabar esas fragancias. Muchas veces las notas florales son muy sutiles en los vinos y por eso precisamente necesitas registrar bien esos perfumes.

Sal a caminar al aire libre.

Aromas como el de tierra mojada, grama recién cortada e incluso algunos florales los vas a entender mejor si los percibes directamente en su entorno. Por eso salir a caminar sin un motivo propiamente de ejercicio físico sino para percibir colores y aromas puede ayudarte también.

Cocina (aunque sean platos sencillos).

La alquimia del fuego y a veces simplemente la combinación de ingredientes es capaz de despertar hasta el olfato de la persona más indiferente a los aromas. La combinación de la visita a los mercados con la cocina es como un pequeño diplomado en percepción olfativa que te permitirá disfrutar más tus próximos descorches.

Artículo de Jesús Nieves Montero

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