3 relatos con el vino como protagonista

Desde un descorche en el bautizo o presentación de un libro a la apreciación que históricamente han tenido sobre esta bebida grandes autores, la relación entre vino y literatura es concreta y vibrante y estas tres historias te invitan a leer y descorchar a un mismo tiempo para disfrutar de dos de los grandes placeres de la vida.

La cata, Roald Dahl. Degustar el vino puede ser un placer inmediato o un complicado ritual, saber de vinos puede pasar de ser un hobby a una obsesión y en este relato del autor más conocido por su obra Charlie y la fábrica de chocolates, vemos cómo un entusiasta del vino sobrepasa el disfrute hasta convertirlo en motivo de discordia. Muy disfrutable la descripción del protocolo de degustación y la edición ilustrada es maravillosa.

El tonel de amontillado. Uno de los padres del cuento moderno y del horror explora una dimensión que no todo el mundo entiende acerca del celo de los coleccionistas de grandes vinos y las consecuencias de la traición. Perfecto para comenzar a adentrarse en el mundo de Poe y de los vinos de Jerez.

Los ignorantes, Étienne Davodeau. Esta novela gráfica propone un camino que lleva a Davodeau, un autor de cómics que poco sabe de vinos a encontrarse con el viticultor Richard Leroy que nada sabe de cómics y buscar puntos de encuentro entre ambos oficios y responder preguntas esenciales como por qué y para quién se hace cómics y vinos. Producto de una estadía de un año de Davodeau en la bodega de Leroy este es un libro encantador y profundo al mismo tiempo.

Artículo de Jesús Nieves

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