3 razones por las que disfruto los vinos de Dão

Con el regreso de vinos de esta región de Portugal, recordé por qué disfruto beberlos.

Me recuerdan la diversidad del Portugal. Se dice que la diversidad en la cultura en general equivale a riqueza y en el mundo del vino esto es totalmente cierto. No importa cuánto disfrute los vinos de Oporto me parece una lástima que para muchos entusiastas del vino todo un país quede definido por una sola región. Por eso celebro cuando leo Dão en una etiqueta y puedo sentir que salgo del norte de Portugal y comienzo a internarme en su geografía.

Demuestran tintos con carácter con poca o ninguna madera. Uno de los grandes cambios en Dão es que la mayoría de sus productores supieron abandonar la obsesión por la madera para dejar que la uva, que crece casi en toda la región en suelos de granito, exprese su mineralidad y personalidad. Las notas que hace atractiva a la touriga nacional que suele protagonizar estos vinos, de las frutas a las flores, se luce.

Son versátiles al momento de llevarlos a la mesa. Al comprar y descorchar un vino tinto de Dão no siento que tengo que acompañarlo obligatoriamente con un tipo de comida sino que voy a tener un vino de buena acidez y con frescura que puedo tomar solo, con algún queso de maduración media y aceitunas negras, frutos del mar y pastas con salsa con base en tomate e incluso cortes de carne no tan grasos. ¿El resto? Básicamente con imaginación y curiosidad se pueden encontrar nuevas combinaciones deliciosas y ése es un hobby al que nadie suele negarse. ¡Nunca olvido una hamburguesa artesanal con pan con ese toque dulce de la batata, queso cheddar y cebolla caramelizada que probé con un Dão! ¡Buen apetito, provecho y salud!

Artículo de Jesús Nieves Montero

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