3 mitos de la combinación de vegetales y vinos

Recientemente se celebró el Día Mundial del Vegetarianismo y es buena ocasión para recordar esos mitos que impiden a las personas que siguen una dieta sin proteína animal de sus vinos favoritos.

Vinos y vegetales no van bien juntos. Con contadas excepciones como la alcachofa el resto de los vegetales se llevan muy bien con el vino. No importa si es una ligera ensalada fría con hojas verdes que va tan bien con un sauvignon blanc o una croqueta o hamburguesa de lentejas que podemos acompañar con un rosado o con un tinto ligero, las posibilidades son amplias.

Sólo con vinos blancos. Basta pensar en los sabores de la berenjena y las setas y la forma como se potencian al prepararlos a la brasa para saber que tiene poco sentido pensarlos con un vino blanco que se vería rápidamente opacado. Igualmente algunos guisos de vegetales con buena cantidad de especias de cocinas como la de la India o China necesitan lo especiado de un tempranillo, un syrah o un carmenere para poder armonizarlos.

Sólo para entradas y abrebocas. Si bien unas samosas de vegetales o una ensalada con un aderezo cremoso pueden ir bien con un chardonnay, es en los platos principales en los que estos maridajes pueden sorprender. Un sabroso pasticho de berenjena o falsa pasta de calabacín con salsa de tomate , las croquetas o potajes de granos o preparaciones como los bistecs de coliflor marinados al estilo de la carne de res van muy bien con un merlot y nos recuerdan que al pensar en armonías entre vinos y platos vegetarianos hay que olvidarse de los prejuicios y entregarse al paladar y la imaginación.

Artículo de Jesús Nieves Montero