3 cosas que (preferiblemente) solo como con porto

El porto es un vino simplemente mágico: basta ver las terrazas donde crecen las uvas, que obligan a un tratamiento especial de todo el proceso de cultivo, poda y cosecha, de forma manual, o una mirada a las bodegas donde puede madurar por décadas. Pero, además, es uno de esos vinos que invita a comer algunos bocados de forma excluyente: si uno los come sin porto, uno sabe que se está perdiendo de algo. Esta es mi lista.

Queso azul.

Sí, lo he probado con sauternes y con otros vinos dulces de Viejo y Nuevo Mundo. A veces ha sido queso azul local venezolano, a veces roquefort o stilton y mi conclusión siempre es la misma: funciona realmente es con porto. Desde la forma casi desafiante en la que los aromas se encuentran, cómo lo punzante del hongo en el queso y el dulzor y los frutos secos del porto saben equilibrarse, comienza el placer. Después el volumen y la calidez del vino va mezclándose con la densidad del queso y las aristas saladas de cada bocado van cediendo ante la dulzura del líquido. Es una experiencia gastronómica autónoma, que no necesita otro contexto.

Piel de naranja confitada cubierta de chocolate.

La piel de naranja confitada artesanalmente, limpia de cualquier rastro de bagazo que pudiera darle amargor y bañada en buen chocolate oscuro no es un producto típico de confitería, es una obra de arte. Lo único que puede mejorarla, justamente, es una copa de tawny viejo. Comer estas pieles con su porto me hace recordar un atardecer hermoso e inacabable, ese momento cuando el sol vibra justo antes de desaparecer y el único riesgo es que se acaben las pieles o el vino.

Torta Sacher.

Para mí una buena torta Sacher es regresar a 2001 cuando en un febrero caminé esas calles empedradas, luchando contra el frío y contra mi alemán rústico, para poder descubrir las maravillas de la ciudad, de la música, el arte y la arquitectura y la gastronomía. Esta torta de chocolate, con un bizcocho húmedo y opulento, intervenida con mermelada de albaricoque sólo puede comerse o… ¡acompañada de un buen porto! Un tawny viejo, de más de 10 años, un tawny que dé sus destellos también de mermelada cálida y especiada y de frutos secos. Una armonía de esas que quitan el aliento.

Porto, maridaje, armonías.

Artículo de Jesús Nieves Montero

Foto de https://pixabay.com/

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