3 cosas que hacen inconfundible al malbec argentino

Más allá de las diferencias entre regiones, estas son características que se cumplen en los mejores ejemplares del malbec argentino y son un abreboca para su disfrute

Mancha la copa. El color tan intenso de un buen malbec deja impregnada la copa de un intenso color violeta con apenas girarlo un poco. Es uno de los pocos vinos que genera un placer especial al ver la copa vacía pero, inmediatamente, uno ya está pidiendo la siguiente para vaciarla y seguir ese círculo virtuoso.

Huele a violetas. ¿Te has detenido a oler violetas u otras flores azules? Si lo has hecho, la próxima vez que descorches un malbec sabrá de lo que estamos hablando, en caso contrario ve a tu floristería más cercana, acércate a unas violetas y luego busca un malbec y te sentirás todo un wine geek al encontrar las semejanzas de aroma.

Es masticable. Tal vez sólo los corpulentos shiraz australianos sean similares a esa sensación en boca que producen los buenos malbec, su volumen es voluptuoso, uno lo pasea y se hace sentir, no hace pensar si se necesita buscar un bocado para armonizar o si lo bebemos sólo porque es, sencillamente, sabroso.

Artículo de Jesús Nieves Montero

Foto de @winesofarg